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| JUAN PALACIOS HERMANO MAYOR HONORARIO CENA PUENTE GENIL |
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Podrás encontrar las imágenes del nombramiento de nuestro hermano Juan Palacios como Hemano
Mayor Honorario de la Hdad. de la Sagrada Cena de Puente Genil
El pasado domingo 27 de Enero la Hermandad se vió honrada de la mano de su hermano Juan Palacios Ávila, ya que el que fuera Hermano Mayor en los ochenta fue nombrado Hermano Mayor Honorario de la Hermandad de la Santa Cena de Puente Genil, con la que estamos unidos al ser el destino del que fuera nuestro Misterio de la Sagrada Cena hasta el año 1983, año en el que se le vendió al estrenar nosotros el Misterio que tallase Ortega Bru. El acto tuvo lugar durante la comida de hermandad celebrada con motivo del 25 aniversario fundacional de la Cofradía cordobesa. El ágape se realizó en un típico "cuartel", que se llamaba CUARTEL DEL IMPERIO ROMANO, ya que en esta localidad son famosos los desfiles de "armaos" acompañando a los pasos (muy parecidos en el espiritu a los conocidos armaos macarenos ya que tambien llevan una banda incluida). A continuación os mostraremos diferentes imagenes de esta inovildable jornada. Hermanos asistentes delante de la Parroquia sede de la Hermandad de la Santa Cena
Imagen del antiguo Misterio, obra de Bidón, que procesionó en Sevilla hasta 1982
Instantes del desfile celebrado en el "cuartel" en el que participó nuestro Hermano Mayor (segundo por la izquierda en la segunda foto)
El Secretario de la Cena de Puente Genil leyendo el acuerdo de Cabildo por el que se nombra Hermano Mayor honorario a Juan Palacios
El Cofrade Mayor de la Cena de Puente Genil impone la insignia de la Hermandad a un emocionado Juan Palacios, más abajo vemos a Gracia Iglesias, su esposa, recibiendo un ramo de flores
Nuestro Hermano Mayor, Eduardo García, interviniendo en el almuerzo para comunicar la satisfacción de toda la Hermandad por el nombramiento y reconocimiento recibido por Juan Palacios
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Aquí os dejo un fragmento del Pregón de Juan Ortega Chacón del año 1.994, que fué Cofrade de Ntra. Cofradia de la Sagrada Cena y este año 2.010 Manantero ejemplar de la Semana Santa de Puente Genil.
¡LUNES SANTO!. El Pregonero necesitaría aquí mucho tiempo para expresar tantas emociones, tantos nombres, tantos momentos irrepetibles que marcaron su vida para siempre y que constituyen su particular relicario. El Pregonero no tiene nombre, ni apellidos, porque canta por entero a la Semana Santa. No tiene nombre, ni apellidos, pero si corazón, por lo que tendréis que disculpar si en algún momento se le desboca al evocar este día tan grande para el que lo canta y durante todo el año lo sueña.
Las emociones se van acumulando a lo largo de la madrugada anterior en el exorno de los pasos. Almuerzo de hermandad y de sentires. Acto penitencial dentro del templo. Los pasos encendidos. Nazarenos y costaleros. Las oraciones se elevan sobre los ámbitos irisiados por las vidrieras de colores. La procesión se organiza desde dentro. Fuera, una ingente multitud se expande por el recinto ajardinado; se asoma expectante a los balcones; corona las azoteas; bloquea las calles... Es como un mar, que resuena en el interior… Y llega ese momento, único y esperado; esa emoción, que sólo puede sentir el que la ha vivido..., en que en medio de un silencio, espeso y cortante, el capataz – como timonel – se acerca a ese barco poderoso, rico en arte, orgullo de todo Puente Genil que es el paso de la Santa Cena… musitan una oración esos atlantes poderosos que llevaran por nuestras calles el Misterio de la Institución de la Eucaristía:
¡Silencio que están rezando
todos juntos, de rodillas...!
- Señor, fuerza te pedimos
danos fuerzas y alegría -
A las siete campanadas
tres golpes van a sonar.
Rastreo de zapatillas
y la voz del capataz.
“Con arte, con corazón,
despacio en la “levantá”...
- La SANTA CENA se eleva –
“Valientes, “tos “por igual..,
Vamos con la izquierda “alante “,
venga esa derecha atrás...;
despacio, vamos de frente,
de esa música al compás...”
Las puertas de San José
abiertas de par en par...
Y hay un nudo en las gargantas
y una lágrima al gritar:
- ¡Qué suerte ser costalero
para llevarte, Señor...!
Y entre las trabajaderas,
al unísono, una voz.
- ¡Qué suerte, llevo al Señor.
No lo hago por dinero;
lo llevo por devoción
al Cristo que yo más quiero...!”
Una dulce bocanada de incienso se eleva y enturbia el contraluz poderoso de la portada. Con precisión, los costaleros van asomando a la puerta el soberano Misterio. Reverbera a la luz de la tarde en la cúpula bermeja y en las altas torres. Túnicas y mantolines se mecen al contacto de las suaves brisas.
Y allí, arrodillado, Pedro, rudo y obediente; la unción mística de Juan; el escepticismo de Tomás; el gesto interrogante del gigantón Bartolomé...Y todos, conmovidos, pendientes, de un Cristo mayestático, de mirada de ambrosía que mira, con infinito amor a un Judas, renegado, que al no soportarla abandona el Cenáculo... ¡Cristo de lo Santa Cena!: Te ví nacer en Sevilla, poco a poco, de las manos geniales de Antonio Dubé; del barro de Triana a la madera; del rigor de la talla al movimiento de Tu andar poderoso en esta tarde suprema de LUNES SANTO, que se creó para Ti ¡Cómo te llevo en mi corazón...!
¡Está a punto de estallar a primavera!. Crecen los fulgores. Siguen saliendo, a borbotones, los blancos nazarenos que van trayendo, a tironcitos, el ascua de oro que reluce al fondo. ¡Ya está cerca...!. Y hay un alborozo y celestial repique de campanas. Y un grito de entusiasmo. Y una lluvia de pétalos de flores. Y miles de respiraciones contenidas. Y un vuelo de palomas blancas, que, al recobrar la libertad, dibujan, sobre el cielo azul un corazón abierto del AMOR que al salir por las puertas de San José, viene derramando, a raudales, María Santísima...Y entonces - y sólo entonces - confirmaremos que ha estallado la primavera... ¡María Santísima del Amor!. ¡Todo te sobraría! Bastaría con Tu mirada, con ese prodigio de Tu cara y la gracia andante de Tu caminar. Te sobraría el palio transparente; los cimbreantes varales; el oro de las bambalinas; la cola larga de Tu rico manto blanco... ¡Todo!. El tintineo de las jarras y candelabros de cola, irán recitando la letanía del rosal florido de Tus Glorias: “Rosa Mística”…, “Puerta del Cielo”..., “Madre del Amor” ... Ante Tu belleza soberana todo se rinde...Y te irás Matallana adelante, donde Te esperan todo un año los Hermanitas y ancianos de Santa Susana ¡Qué emoción! ¡Cuántas lágrimas ardientes y quizás postreras! Cómo trabajan, marcan y sueñan, las marchas Tus costaleros por conducirte, triunfante, por las estrechuras de Adriana Morales y Vera-Cruz, en el estertor de un crepúsculo malva!...Y hay un niño - ¡muchos niños! - que, emocionados y valientes; imantados por la magia divina de estos momentos, dirán o sus madres:
- Madre, cuando sea mayor
yo quiero ser costalero
de la Virgen del Amor.
Madre, cuando sea más grande
yo quiero ser costalero.
Quiero sentirme el sudor
corriéndome por el cuerpo
y empujar, cuando me digan:
“¡Vamos con Ella basta el Cielo...!”
…Y quebrantarme de gozo
al sentir su dulce peso...
Yo no quiero que me vean,
yo quiero ir en silencio,
tatareando las marchas;
fundiéndome al paso lento...;
y adivinar las esquinas,
los balcones, el incienso...;
y vibrar con los aplausos
y llorar con el saetero...
(Suena la saeta; cantada por RUFINO:
“Bonita como una rosa
y blanca como un jazmín
Tú eres la flor más preciosa
que tiene Puente Genil”)
- Madre, cuando sea mayor
- yo quiero se costalero
- de la Virgen del Amor...
Quiero sentir junto al mío
el hombro del compañero;
subir la Cuesta Baena
y aguantar hasta el encierro...
No quiero ser capataz,
ni vestir de nazareno;
no quiero capas de seda,
ni bastón, ni terciopelos...
Yo sólo quiero un costal
bien ajustado a mi cuello,
e ir cantándole bajito
lo mucho que yo la quiero...
¡Qué aunque no le vea la cara
ELLA me dará su Premio...!
Por eso, aunque sea tan niño,
ya sabes tú lo que quiero:
- Madre, cuando sea mayor
yo quiero ser costalero
de la Virgen del Amor.
Y hay que abrirse un sitio en la Cuesta Baena. Proeza y arte. De un tirón suben los pasos. “El Cristo nos pone alas en los pies”… “La Virgen nos lleva en volandas” ...Y en la madrugada plena, transida de emociones, de sentimientos tan abiertos como los azahares de los enhiestos naranjos de la Matallana, todos estaremos en esa recogida, que no hay forma de culminar, entre marchas y saetas...Y cuando se cierren las puertas y con enorme pena, tomo un clavel de Tu paso para apagar, uno a uno, los cirios de la candelería y, casi en soledad, Te mire a la cara y me atreva a besar Tu mano delicada, un vértigo profundo me transmutará y con el Ave María en los labios, con la misión cumplida, Tu indigno Mayordomo, mirándote con arrobamiento, los ojos nublados y el corazón temblando Te dirá:
Quiso el artista plasmarte
con toda su fe y anhelo
y en un éxtasis de Cielo
con sus gubias modelarte
y aunque quieran igualarte
el mismo Sol y la Luna;
como Tu cara no hay una
más guapa, ni más bonita,
Virgen del Amor, bendita,
¡Eres Tú como ninguna!
Y eres Tú mi primavera
Y la luz de cada día;
la ilusión y la alegría
que llenan mi vida entera;
por eso estando a Tu vera
bajo el manto protector
de Tu blanco resplandor,
soy Tu esclavo y prisionero
De Ti siempre PREGONERO,
MADRE MIA DEL AMOR...
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